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De Quimeras y Ensoñaciones

Prestidigitador

Prestidigitador María no sabía pronunciar la palabra, sin embargo no erraba cuando le decían que la deletreara, “pe erre e ese te i de i ge i te a de o erre”, equivocaba al decirlo las consonantes, la erre le delataba y al final acababan por reírse de ella.
- Pertridigitador, peretrigitrador, pretridrigitrador, prestridrigritrador, ….
Había probado a decirlo despacio, sílaba a sílaba, pero era todavía peor, pues lo hacía a saltos, parecía tartamuda y eso le irritaba aun más todavía si cabe.
Dichosa palabreja del copón bendito, no había quien la pronunciara bien, por mucho que lo intentase, ni modo, se le enredaban todas las erres antes ó después del sitio convenido, y sabía que tenía poco tiempo para lograrlo, no iba a ser la única niña del colegio que no subiera al atril a decir su discurso de fin de año y esa endiablada y retorcida palabra formaba parte del discurso, corto discurso, que ella debería pronunciar, así pues que no pasaba día que no ensayase ante el espejo los gestos, las sonrisas, la genuflexión ante el respetable consejo de padres de alumnos, profesores y compañeros de su promoción que se reunirían el día señalado para clausurar el año escolar, vestida con un chaleco azul por encima de una camisa blanca, un pañuelo rojo con los emblemas del colegio bordado en hilos de oro, alrededor de su cuello, un sombrero, también distintivo e insignia del colegio, cubriendo sus largos rubios cabellos y una pícara sonrisa de quien se sabe y siente próximo a una fiesta, a unas vacaciones, a las olas tranquilas de un lejano océano en su tierra natal, pero todo aquello quedaba ensombrecido por un detalle, esa palabra tan difícil de pronunciar y que se parecía fonéticamente a aquella otra con la que de tarde en tarde su padre la halagaba con cariño :
- Presumida. Eres cual una prestigiosa y presumida princesa de cuento de hadas.
Le gustaba mucho que su padre le llamase presumida y coqueta, al fin y al cabo eran muy similar las palabras presumida y prestidigitador y él era el responsable de ambas, su padre era mago, trabajaba en un espectáculo en el cual con habilidad e ingenio reproducía efectos aparentemente maravillosos e inexplicables, pero la palabra mago no tiene alcurnia ni abolengo, es insípida y vulgar, con matices de ordinaria, y por el contrario, la palabra que no era capaz de pronunciar bien, sonaba rimbombante, elegante y atractiva y María era tan presumida que no podía caer en el pozo de la chabacanería y de la simpleza, su padre sería …. Inclusive perestridigitrador si fuese necesario, ante todos ó no sería nada.
Y también es cierto que aunque parezca mentira todo llega un día, aquella presumida y rubia niña, dicharachera, nerviosa, inquieta y juguetona, se encontraba medio febril, tensa, retraída, ensimismada, tímida y pesarosa. Allí sentada, en primera fila del aula, asistía a los cortos discursos de sus engalanadas compañeras, tan ufanas y divertidas por aquel su primer acto social de renombre. E iban subiendo, presentándose, eran aplaudidas, recitaban su discurso y acaban por bajar recibidas con abrazos por sus padres. Y le llegó el turno de subir al estrado, y se dijo, es el momento, afuera miedos, quien sabe si un día pueda llegar a ejercer de payaso, aunque sea de payaso paracaidista en el espectáculo de papá, si se han de reír, lo haré con gracia, aunque me falte la nariz roja y los zapatones.
Estaba preciosa María ese día de Junio, y al alzarse sobre el estrado miró a los ojos de su padre, en los cuales vio brillar el orgullo y la magia, la ilusión y ni si quiera escuchó los aplausos, los vítores y los gritos de ¡ Guapa, Guapa, Guapa ¡ .
Y dijo su discurso mientras miraba muy fijo en el vacío los ojos de su padre como si estuviese allí mismo, entre el público, ó a su lado…

- … Un beso papi, allí donde estés, te quiero, te querré siempre, al mejor … al mejor del mundo, al mejor PRESTIDIGITADOR , un beso.

Llovieron aplausos. Su madre se la comió a besos.

- Hija, ¿ Pero cómo …? , ¿Cómo …? . No sabía que le echabas tanto de menos. Le querías mucho, ¿es cierto? . Te quiero, os quiero a los dos.

2 comentarios

Jugador_S -

Gracias Pablo por detenerte un rato.

¡ Qué siga botando este tomate ¡

Pablo A. -

Muy tierno y emotivo. Me ha gustado. :)

Además, me ha recordado cuando mi hijo era incapaz de decir frigorífico y siempre decía "frigoico" o "murciegalo" jejeje.

Un saludo.

Pablo.